La agricultura era uno de los pilares fundamentales para el sustento económico del señorío mexica, y su desarrollo no solo dependía de la fertilidad de las tierras, sino también de la organización del trabajo. Las labores del campo eran realizadas por distintos grupos de personas, cuyas funciones, condiciones y relaciones con la tierra variaban según su origen étnico, estatus social y vínculos con el poder político.
A continuación se describen los principales tipos de trabajadores agrícolas identificados en el sistema productivo mexica:
Calpuleque: campesinos del calpulli
Los calpuleque eran personas del común, o macehuales, que cultivaban las tierras comunales conocidas como calpullalli. Estos terrenos eran trabajados tanto para su propio sustento como para el pago de tributos al señor supremo (huey tlatoani). El trabajo tributario se organizaba mediante jornadas rotativas entre los miembros del calpulli, lo que garantizaba cierta equidad en la carga laboral.
Teccaleque: trabajadores de tierras señoriales
Los teccaleque también eran macehuales, pero su labor se enfocaba en tierras asignadas a nobles, conocidas como tecpantlalli, dentro del mismo calpulli. Aunque su posición social era similar a la de los calpuleque, la diferencia radicaba en el destino de los productos agrícolas: mientras los calpuleque tributaban al tlatoani, los teccaleque lo hacían al noble titular de la tierra.
Renteros: campesinos independientes
Este grupo estaba conformado por personas que, por diversas razones, no tenían tierras propias o no querían cultivarlas. En su lugar, arrendaban terrenos de nobles o de otras comunidades, trabajando en ellas a cambio de una renta. Esta forma de tenencia era temporal y permitía cierta flexibilidad, aunque las ganancias obtenidas solían estar parcialmente destinadas al propietario original del terreno.


Mayeque: campesinos ligados por la herencia
Los mayeque representaban un grupo particular de trabajadores agrícolas. Eran de origen étnico distinto al del calpulli al que servían, y se dedicaban a cultivar tierras que, en el pasado, habían pertenecido a sus comunidades, pero que ahora estaban en manos de nobles (pipiltin) debido a procesos como la expansión militar. Su condición era más rígida que la de los renteros: estaban atados de por vida a esa labor y, además, sus servicios se heredaban junto con la tierra. Aparte de entregar una porción de la cosecha como renta, también proveían leña y agua al señor local, y no tributaban directamente al tlatoani. Solo en tiempos de guerra se incorporaban a su servicio.
Conclusión
El sistema agrícola del señorío mexica revela una compleja organización del trabajo rural, donde las relaciones sociales y políticas influían directamente en la posesión y usufructo de la tierra. Desde campesinos libres hasta grupos subordinados por origen y herencia, la diversidad de trabajadores reflejaba la estructura jerárquica de una sociedad que supo mantener la producción continua de alimentos para sostener su crecimiento y poderío.
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