Un auto de fe era una ceremonia pública organizada por el Tribunal del Santo Oficio, donde se leían las sentencias contra los acusados de delitos religiosos y se ejecutaban las penas correspondientes. Estos actos combinaban solemnidad religiosa, exhibición de poder y control social, y podían incluir desde penitencias hasta la hoguera.
En la Nueva España, los primeros autos de fe mostraron la amplitud de la Inquisición: corsarios europeos señalados de protestantismo, familias acusadas de judaizantes y personajes de alto rango sometidos a juicio. Entre ellos, el caso de los Carvajal se convirtió en uno de los episodios más recordados de la Inquisición en el virreinato.
El primer auto de fe de 1574
El primer auto de fe celebrado en la Nueva España tuvo lugar en 1574. En él se incluyó la causa de don Pedro Juárez de Toledo, procesado en Guatemala por herejía. Trasladado a la Ciudad de México junto con su expediente, murió en prisión en septiembre de 1569. Más tarde fue declarado inocente y se le restituyó su honra y bienes.
Este acto fue celebrado por la población como una reparación de injusticia, aunque el auto destacó sobre todo por la presencia de corsarios ingleses y franceses, acusados de “luteranos”. Cinco de ellos fueron condenados a muerte en persona, es decir, ejecutados en la hoguera.
El auto de fe de 1590
Entre 1574 y 1590 se realizaron cuatro autos menores en los que también hubo condenados a muerte. El auto del 24 de febrero de 1590 fue notable porque entre los reos estaban don Luis de Carvajal “el Viejo”, gobernador de Nuevo León, su hermana doña Francisca Núñez de Carvajal, las hijas de esta y Luis de Carvajal “el Mozo”.
El gobernador falleció en prisión, mientras que los demás fueron reconciliados. La persecución contra esta familia se volvió célebre en los anales de la Inquisición novohispana, sobre todo por el destino trágico de Luis de Carvajal “el Mozo”.


El auto general de 1596
El 8 de diciembre de 1596 se celebró en la Plaza Mayor de la Ciudad de México el auto más solemne del siglo XVI. Asistieron el virrey, la Audiencia, el cabildo eclesiástico, la Universidad y una multitud. Las crónicas describen cómo los reos desfilaban con sambenitos, sogas y corozas pintadas, portando velas y una cruz verde, acompañados por religiosos que los exhortaban al arrepentimiento.
En total fueron 49 procesados, de los cuales nueve fueron condenados a la hoguera por judaizantes. Entre ellos estaban cinco integrantes de la familia Carvajal: doña Francisca, sus tres hijas y Luis de Carvajal “el Mozo”. Estos habían sido reconciliados en 1590, pero ahora fueron ejecutados como relapsos y contumaces.
El proceso contra esta familia, y en particular contra Luis, es considerado uno de los testimonios más dramáticos de la historia de la Inquisición en la Nueva España.
El auto de fe de 1601
El 15 de febrero de 1601 se realizó el primer auto del siglo XVII. Nuevamente aparecieron miembros de la familia Carvajal: Ana, de 19 años; Leonor, de 14; y doña Mariana Núñez de Carvajal, condenada a muerte. Testigos presenciales señalaron que murió con contrición, pidiendo misericordia y confesando la fe católica, lo que conmovió a los presentes.
En este auto también fue ejecutado un alemán, Simón de Santiago, acusado de calvinismo. A pesar de fingir locura para evitar la condena, fue quemado vivo. En el cadalso se negó a aceptar la cruz que le ofrecían y murió con una mordaza en la boca, debido a las blasfemias que pronunciaba.
Conclusión
os autos de fe celebrados en la Nueva España entre 1574 y 1601 muestran el rigor de la Inquisición y su carácter público. Corsarios europeos acusados de protestantismo y familias enteras señaladas como judaizantes fueron protagonistas de ceremonias que mezclaban justicia, castigo y espectáculo.
Sin embargo, es importante destacar que, aunque estos actos quedaron grabados en la memoria colectiva por las ejecuciones en la hoguera, en realidad fueron muy pocos los reos que alcanzaron la muerte en comparación con la gran cantidad de acusados que recibieron penas menores, como penitencias, confiscación de bienes o reconciliaciones.
El caso de los Carvajal, y en particular el de Luis de Carvajal “el Mozo”, quedó como símbolo del dramatismo y la severidad que acompañaron a la historia de la Inquisición en el virreinato, recordándonos que el peso de estas ceremonias recaía tanto en la exhibición pública como en las condenas extremas.
Preguntas frecuentes sobre los primeros autos de fe en la Nueva España
¿Qué era un auto de fe en la Nueva España?
Un auto de fe era una ceremonia pública organizada por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición. En ella se leían las sentencias contra los acusados de delitos religiosos y se ejecutaban las penas, que podían ir desde penitencias hasta la condena a la hoguera.
¿Cuándo se celebró el primer auto de fe en la Nueva España?
El primer auto de fe se realizó en 1574. Entre los casos más destacados estuvo el de Pedro Juárez de Toledo y la condena de varios corsarios ingleses y franceses acusados de “luteranos”.
¿Quiénes fueron los Carvajal y por qué fueron procesados?
La familia Carvajal, encabezada por Luis de Carvajal “el Viejo” y su sobrino Luis de Carvajal “el Mozo”, fue acusada de practicar el judaísmo en secreto. Varios de sus miembros fueron reconciliados en 1590, pero años después muchos de ellos fueron ejecutados como relapsos en los autos de 1596 y 1601.
¿Dónde se celebraban los autos de fe en la Nueva España?
El lugar más emblemático fue la Plaza Mayor de la Ciudad de México (actual Zócalo). Ahí se levantaban cadalsos y se organizaban procesiones solemnes con la asistencia de autoridades, clérigos, universidades y gran cantidad de público.
¿Qué importancia tuvieron los autos de fe en la sociedad novohispana?
Los autos de fe no solo buscaban sancionar a los acusados, sino también reforzar la autoridad de la Inquisición y de la Iglesia católica frente a la población. Eran actos públicos de gran impacto, donde se combinaban religión, política, justicia y espectáculo.
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