La Inquisición, como tribunal formal, no se estableció en México hasta 1571. Sin embargo, desde los primeros años posteriores a la caída de Tenochtitlan existieron actividades inquisitoriales dispersas, ejercidas por diversas autoridades sin un marco jurídico del todo definido.
En este periodo inicial, las funciones que correspondían a la jurisdicción episcopal o inquisitorial fueron asumidas tanto por autoridades civiles como religiosas. Por ejemplo, Hernán Cortés promulgó en 1520 las Ordenanzas contra blasfemos, incluso antes de la derrota mexica, y en 1530 Nuño de Guzmán inició un proceso por idolatría contra el Caltzontzin, señor de los tarascos. A la par, hay constancia de que desde 1522 frailes en México actuaban contra casos de herejía, quizá con poderes directos del papa. Todo ello marcó el antecedente de lo que más tarde se llamó la Inquisición monástica.
La Inquisición monástica en la Nueva España
El cardenal Adriano de Utrecht, inquisidor general de Castilla desde 1517, había delegado su autoridad en Alonso Manso, obispo de Puerto Rico, y en fray Pedro de Córdoba, dominico radicado en Santo Domingo. En 1524, al llegar a esa isla la misión franciscana encabezada por fray Martín de Valencia, recibió de fray Pedro la facultad de actuar como inquisidor en la Nueva España mientras no existiera un dominico designado.
Así, fray Martín de Valencia es considerado el primer inquisidor en la Nueva España, aunque no en sentido estricto. Se sabe poco de sus acciones, pero se le atribuye la condena y ejecución de cuatro nobles tlaxcaltecas acusados de idolatría, como parte de la intensa campaña evangelizadora franciscana.
En 1526 llegaron los dominicos a la Nueva España, y con ellos la tradición de que esa orden llevara las riendas de la Inquisición. El cargo pasó entonces a fray Tomás Ortiz, aunque solo por un año. Lo sucedió fray Domingo de Betanzos, fundador de la orden en el virreinato, quien ejerció de 1527 a 1528 y se mostró muy activo.
Betanzos procesó a varios de los antiguos participantes en la jornada militar de Cortés, acusándolos de blasfemia. Entre sus casos más notorios estuvo el de Rodrigo Rengel, conquistador y regidor en la Ciudad de México, cercano a Cortés. Aunque era acusado de blasfemia, herejía y conducta disoluta, Rengel logró defenderse con habilidad, contando con buenos abogados y mostrando arrepentimiento. El conflicto se volvió político debido a la influencia indirecta de Cortés, lo que llevó a Betanzos a ceder la causa a los franciscanos.
El custodio franciscano fray Luis de Fuensalida comisionó a fray Toribio Motolinía para dictar sentencia. En 1527 Rengel recibió una fuerte multa económica y cinco meses de reclusión en un monasterio, una pena menos dura de lo que Betanzos habría impuesto.


El primer auto de fe en la Nueva España
En octubre de 1528, fray Vicente de Santa María celebró en la capital de la Nueva España el primer auto de fe documentado. Aunque las fuentes son escasas, se sabe que en él fueron quemados por herejes Hernando Alonso y Gonzalo de Morales, mientras que otros acusados recibieron penas menores.
El auto de fe consistía en una ceremonia pública en la que la Inquisición presentaba a los reos sentenciados, explicaba sus faltas y los exponía al castigo. Este primer evento marcó un precedente en el uso de la humillación y el escarmiento como parte de la justicia religiosa.
Tras este episodio, las actividades inquisitoriales disminuyeron por un tiempo, hasta que la responsabilidad recayó en el primer obispo, fray Juan de Zumárraga, con quien se iniciaría la siguiente etapa: la Inquisición episcopal.
Conclusión
La llamada Inquisición monástica en la Nueva España fue un periodo de transición, marcado por la acción de frailes franciscanos y dominicos que asumieron funciones inquisitoriales sin un tribunal establecido. Desde las primeras ordenanzas de Cortés hasta el auto de fe de 1528, este periodo revela un contexto en el que la evangelización, la política y la justicia se entrelazaban en un territorio en transformación.
Algunas dudas frecuentes sobre los primeros inquisidores en la Nueva España: franciscanos, dominicos y autos de fe tempranos
¿Cuándo se estableció formalmente el Tribunal del Santo Oficio en la Nueva España?
El Tribunal del Santo Oficio se fundó en 1571. Antes de esa fecha, las funciones inquisitoriales fueron ejercidas de manera irregular por autoridades civiles, frailes franciscanos y dominicos.
¿Quién fue el primer inquisidor en la Nueva España?
Se considera a fray Martín de Valencia como el primer inquisidor en la Nueva España, aunque no de forma oficial. Posteriormente, dominicos como fray Tomás Ortiz y fray Domingo de Betanzos asumieron ese papel.
¿Qué fue la Inquisición monástica?
Se llama “Inquisición monástica” al periodo en que los frailes, sin un tribunal establecido, ejercieron funciones inquisitoriales en la Nueva España durante las décadas de 1520 y 1530.
¿Cuál fue el primer auto de fe en la Nueva España?
El primer auto de fe documentado ocurrió en octubre de 1528, celebrado por fray Vicente de Santa María, en el que fueron quemados Hernando Alonso y Gonzalo de Morales, acusados de herejía.
¿Por qué algunos conquistadores fueron procesados en esta etapa?
Muchos de los antiguos participantes en la jornada militar de Cortés fueron acusados de blasfemia y herejía. Casos como el de Rodrigo Rengel muestran cómo la política y las tensiones internas influyeron en los juicios inquisitoriales tempranos.
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